El anillo de Salomón: qué cuentan el Testamento y otras fuentes

El anillo de Salomón es un objeto de leyenda al que distintos relatos atribuyen autoridad sobre los demonios. En el Testamento de Salomón, el rey recibe un anillo con un sello y lo utiliza durante la construcción del Templo. Conocer ese relato no equivale a tener localizado un anillo que pueda atribuirse históricamente al rey.

Portada: miniatura del documental del canal. Es una composición editorial, no una fotografía de una pieza arqueológica identificada.

El anillo en el Testamento de Salomón

Al comienzo del relato, un muchacho que trabaja en la construcción del Templo sufre los ataques del demonio Ornias. Salomón escucha lo que le sucede y pide ayuda a Dios. El arcángel Miguel entrega al rey un anillo con una piedra grabada: el sello le permitirá someter a los demonios.

Salomón da el anillo al muchacho y le indica cómo emplearlo contra Ornias. Después, el rey interroga a los demonios acerca de sus nombres, actividades y medios de oposición. Los obliga a trabajar en la obra del Templo. El anillo conecta así dos partes de la narración: la protección de una persona vulnerable y la autoridad extraordinaria del monarca.

Esta descripción procede de los primeros apartados de la traducción inglesa publicada por F. C. Conybeare en 1898. Se puede leer en la transcripción enlazada al final. Es una puerta de entrada al relato, pero las propuestas cronológicas de una introducción antigua deben revisarse con bibliografía posterior.

La atribución del título a Salomón no demuestra que el rey escribiera el texto. Para estudiar su transmisión hay que acudir a los manuscritos y a las ediciones que los comparan. Un narrador que habla como Salomón y un autor históricamente identificado son cuestiones diferentes.

Josefo describe otro anillo: el de Eleazar

En Antigüedades judías VIII, 2, 5, Flavio Josefo atribuye a Salomón conocimientos relacionados con los exorcismos. A continuación relata una actuación de Eleazar ante Vespasiano: emplea un anillo con una raíz y recita fórmulas vinculadas a Salomón.

El objeto de esa escena lo usa Eleazar. Josefo no lo identifica como la joya personal del antiguo rey. El pasaje sirve para estudiar cómo se invocaba la sabiduría de Salomón en esa tradición; no proporciona una procedencia material para un anillo conservado hoy.

También conviene conservar la distancia entre relato y observación moderna. Describir lo que Josefo afirma haber visto no significa confirmar el mecanismo sobrenatural que él propone. Nuestra lectura compara testimonios literarios y sus atribuciones.

¿Era un pentagrama o una estrella de seis puntas?

«Anillo» nombra el objeto; «sello» puede referirse al grabado que lleva y a la autoridad representada por él. Mezclar ambas palabras hace fácil suponer que todas las imágenes del llamado sello de Salomón reproducen una misma pieza.

En el apartado 5 de la traducción de Conybeare aparece el término pentalpha, una figura de cinco puntas. La entrada histórica «Solomon, Seal of» de la Jewish Encyclopedia recoge usos del pentagrama y del hexagrama en las tradiciones del sello. No hay, por tanto, que imponer una estrella de seis puntas a todas las versiones del relato.

Ante una ilustración, la pregunta útil es «¿qué tradición está representando?». Un dibujo puede ilustrar una narración con libertad. Para emplearlo como evidencia de un símbolo concreto habría que indicar el manuscrito, la edición o el objeto del que procede.

Qué documentan las copias conservadas

El catálogo de NASSCAL reúne manuscritos, recensiones, ediciones y traducciones del Testamento. Entre sus testimonios registra los siguientes:

TestimonioFecha indicada en el catálogoQué permite comprobar
Vaticano, gr. 1871Siglo XIIFragmentos de los apartados 8–13.
Harley 5596Siglo XVUn testimonio de la transmisión manuscrita.

Estas son fechas de copias, no fechas automáticas de composición. El catálogo también distingue varias recensiones. Antes de hablar de «la versión original» conviene identificar qué testimonio utiliza una traducción y si su editor combina lecturas de varios manuscritos.

Cómo comprobar la afirmación «este es el anillo de Salomón»

Una identificación necesita algo más que parecido visual. Este recorrido permite ordenar lo que ofrece una noticia o un documental:

  1. Localiza la pieza. Busca institución, número de inventario, medidas, material y una fotografía con procedencia. Una imagen sin ficha solo permite hablar de la imagen.
  2. Revisa el contexto. Pregunta cómo y dónde apareció el objeto y qué documentación respalda esa información. El lugar que menciona un relato no sustituye el contexto de excavación.
  3. Separa inscripción e interpretación. Que una publicación llame a una figura «sello de Salomón» no identifica por sí mismo al propietario de la joya.
  4. Comprueba la atribución. Busca qué argumento vincula esa pieza concreta con el rey y quién lo ha evaluado. Si solo se ofrece una semejanza con la leyenda, la atribución queda sin demostrar.

Las fuentes utilizadas en esta guía permiten explicar la tradición literaria; no documentan la identificación arqueológica de un anillo personal de Salomón. Si te interesan otros objetos atribuidos a la historia bíblica, continúa con el Arca de la Alianza y los límites de las hipótesis sobre su paradero.

El documental del canal acompaña esta lectura. Las referencias anteriores permiten contrastar sus motivos narrativos y distinguirlos de una identificación material.

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El anillo de Salomón

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Fuentes y lecturas

Fuentes consultadas el 6 de octubre de 2026. Se han utilizado los textos y las fichas accesibles. Las ediciones académicas completas pueden requerir compra o acceso institucional.

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