Evangelio de Tomás: qué dicen sus 114 dichos y qué sabemos del manuscrito

Portada: miniatura del documental del canal Eros Del Silencio. Es una composición editorial, no una fotografía histórica.

El Evangelio de Tomás es una colección de 114 dichos atribuidos a Jesús. Su forma resulta distinta de la de Mateo, Marcos, Lucas y Juan: no sigue una biografía desde el nacimiento hasta la muerte y resurrección. Para entenderlo hay que distinguir el texto, las copias que lo conservaron y la identidad que le atribuye su título.

Una copia copta y fragmentos griegos

La versión copta de la colección procede de los códices encontrados en Nag Hammadi, Egipto, en 1945. Antes de ese hallazgo ya se habían descubierto fragmentos griegos en Oxirrinco. Su comparación permite observar que el texto circuló en más de una lengua y que las versiones no coinciden siempre. La ficha de Early Christian Writings reúne los testimonios y las diferentes propuestas de datación.

Esto obliga a separar dos preguntas: cuándo se copió un manuscrito y cuándo se compusieron las enseñanzas que contiene. Un ejemplar del siglo IV puede transmitir material anterior, pero su antigüedad no demuestra por sí sola que cada dicho remonte al Jesús histórico. Tampoco una diferencia entre dos copias basta para reconstruir quién la introdujo.

Cómo leer los dichos

La traducción de Stephen Patterson y Marvin Meyer permite recorrer la colección completa. Hay parábolas, preguntas de los discípulos y frases breves que requieren interpretación. Algunas recuerdan a pasajes de los evangelios canónicos; otras emplean imágenes y formulaciones diferentes.

Por ejemplo, el dicho 9 presenta la parábola del sembrador. El 13 organiza una conversación sobre quién es Jesús. El 22 utiliza la imagen de convertir dos en uno. Comparar estas unidades ayuda más que leer las 114 como si contaran una historia continua: cada una plantea un problema de lectura propio.

Un ejercicio útil consiste en anotar qué afirma literalmente un dicho, qué explicación propone el traductor y qué interpretación añade el lector. Esas tres capas pueden coincidir, pero conviene mantenerlas visibles. Una frase oscura no autoriza a atribuirle cualquier significado.

¿Lo escribió el apóstol Tomás?

El comienzo atribuye la recopilación a Dídimo Judas Tomás. Esa atribución forma parte del texto; no equivale a una firma verificada. El título de una obra antigua puede invocar a una figura reconocida para expresar la tradición a la que pertenece. En este caso no disponemos de un documento que permita identificar con certeza a su autor.

Qué significa que sea apócrifo

Tomás no forma parte del Nuevo Testamento de las principales iglesias cristianas. Llamarlo apócrifo describe esa relación con el canon. No significa que el manuscrito sea una falsificación moderna ni que toda frase que contiene sea históricamente demostrable.

También es importante evitar una conclusión inversa: encontrar una enseñanza parecida en dos evangelios no demuestra automáticamente cuál copió al otro. La transmisión oral, las fuentes compartidas y la reelaboración literaria son posibilidades que los investigadores deben valorar. La fecha de composición y la relación con los evangelios canónicos siguen siendo cuestiones discutidas.

Tomás y María no son la misma clase de relato

En Tomás predomina la colección de dichos; en el Evangelio de María, una conversación y el conflicto sobre una enseñanza. Esa diferencia permite comenzar a estudiar los apócrifos sin meter todos los escritos en una sola categoría. Consulta también nuestra guía de artículos y manuscritos.

Dos lecturas del dicho 13

El dicho 13 permite observar algo que un resumen del evangelio suele perder: los discípulos no responden todos de la misma manera cuando Jesús les pide una comparación. Pedro y Mateo ofrecen imágenes; Tomás manifiesta que no puede formular una respuesta. Después el relato separa la conversación privada de lo que los demás pueden escuchar. Puedes seguir esa secuencia en la traducción de Patterson y Meyer.

Una primera lectura pregunta qué ocurre en la escena: quién habla, quién guarda silencio y cómo reaccionan los interlocutores. Otra pregunta qué pretende producir esa organización en el lector. El contraste entre decir y callar invita a reflexionar sobre el conocimiento, pero no convierte el diálogo en una prueba documental de un encuentro histórico. La segunda lectura es una propuesta de interpretación; la primera comprueba la estructura del pasaje.

Para compararlo con el dicho 9, observa un cambio de género. Allí se presenta la imagen del sembrador; aquí se construye una conversación. Esa diferencia explica por qué la colección no se entiende bien si se le impone una única trama o una moraleja idéntica para todas sus unidades.

Ver el documental del canal

Documental de Eros Del Silencio sobre el tema del artículo. Las fuentes y los límites de interpretación se desarrollan en la lectura anterior.

El Evangelio de Tomás: los 114 dichos que la Biblia no recoge

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Fuentes y lecturas

Fuentes consultadas el 4 de octubre de 2026. Se han utilizado los textos y las fichas accesibles; las ediciones académicas enlazadas pueden requerir compra o acceso institucional.

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